Ingmar Bergman considerado como uno de los grandes autores y creadores, ha indagado más que nadie en los misterios del alma humana, la dificultad de las relaciones personales y familiares, la incomunicación, la pérdida, los secretos de familia. Bergman es valiente, muestra las cosas desde adentro, desde lo profundo, donde quizá duela un poco. "Sonata de otoño" junto con "Saraband" para mi son dos de sus mejores películas, la culminación del genio, la obra maestra, cuando el creador esta dando lo mejor, donde podemos apreciar al genio en toda su brillantez. La historia de "Sonata de otoño" puede parecer común, el reencuentro de una madre con su hija después de mucho tiempo, recuerdos y algún reproche, hasta aquí podemos pensar que no vamos a descubrir nada nuevo, pero la profundidad del guión, la puesta en escena impecable (como siempre en las películas de Bergman), el vestuario de Liv Ullman tan minuciosamente cuidado, la utilización de los colores, los primeros planos, la contundencia de las palabras. Hacen de "Sonata de otoño" una obra maestra, que roza lo sublime de la perfección, o lo que es lo mismo elevar el cine a la categoría de séptimo arte.
En cuanto interpretaciones, lo único que lamento es que Ingrid Bergman no se llevará ningún oscar, porque está extraordinaria, increíble, a punto de hacerme llorar, y Liv Ullman igual, la dulzura, nobleza, desamparo y tristeza que transmite su personaje es desolador, un personaje que vive del recuerdo de su hijo, que añora más que nada el cariño de una madre que siempre estuvo ausente, que no es feliz en su matrimonio a pesar de tener un marido bueno y que cuida de su hermana tetrapléjica imposible de valerse de si misma, Liv Ullman nos ofrece un personaje anulado como persona, marcada por una madre estricta que hico que se acomplejara en la infancia, y que nunca dejó de subestimarla.
El reencuentro aunque al principio agradable, poco a poco irá alcanzando su climax hasta convertirse en un drama desgarrador de esos que van directos a donde más duele. Hay dos escenas que destacaría por encima de todo, una es la escena del piano, cuando Ingrid Bergman toca para su hija y vemos el rostro atónito de Liv Ullman en un plano magnífico, y al otra escena es casi al final, Liv Ullman le reprocha la falta de cariño y todas las ausencias a Ingrid y después Ingrid Bergman habla del recuerdo que tiene de su madre y dice algo así: "a penas recuerdo a mi madre, sé que tenía una nariz gruesa y labios también gruesos, pero no recuerdo ningún abrazo o algún momento de intimidad". Antes de esa escena hay un momento con uno de los diálogos más demoledores que he visto, cuando Liv Ullman dice: "No será el error de la madre el error de la hija, no será mi dolor tu alegría oculta", tremendo diálogo.
Al final Liv Ullman me da realmente pena, porque lo único que desea es la aceptación de la madre, no sentirse reñida como si fuera una niña, aunque creo que al final hay esperanza, quiero creer que esa madre y esa hija llegarán a encontrar ese punto de conexión, una vez que la catarsis a salido fuera. También destacaría cuando Ingrid Bergman sale con ese vestido rojo, o cuando esta en la cama y le ofrece bombones a Liv Ullman y esta dice que no le gustan, o cuando Bergman le regala su reloj a la hija tetrapléjica. Para mi es la mejor actuación de Ingrid Bergman, como una vez leí no existe otra actriz que pueda transmitir la emoción y el desgarro como lo hacía Ingrid a través de su rostro, tenía ese don, sólo ella, la única. Y Liv Ullman con su candidez, y su alma rota en mil pedazos, que quiere ese amor, el de la madre, el que tanto le dolía cuando era niña, el que le desgarraba y le hacía añicos el corazón.
Todo eso es "Sonata de otoño", todo eso es lo que sentí al verla, el cine de Bergman duele pero merece la pena ser visto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario